LA HISTORIA DESCONOCIDA DE LA FAMILIA MILEI: POR QUÉ EL KIRCHNERISMO LES ENTREGÓ EL EQUIVALENTE A US$33 MILLONES

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Documentación oficial detalla que el Estado nacional entregó millones de dólares a las empresas de colectivos de Norberto Milei entre 2003 y 2007.

En 2001, se creó la sociedad «Francisco de Viedma SA», controlada por Norberto Milei, padre del presidente, y decenas de pequeños accionistas. Su función era controlar a la empresa Teniente General Roca SA, que a su vez controlaba la mitad de las acciones de Rocaraza SA, según datos oficiales.

Hasta 2007, Norberto Milei presidió la sociedad y las dos empresas controladas, que operaban las líneas 21, 31, 108 y 146 de colectivos. Durante sus primeros años, también fue su accionista mayoritario. Bajo su liderazgo, Teniente General Roca alcanzó una flota de al menos 115 colectivos, financiados por créditos prendarios de cuatro bancos y de Mercedes Benz Leasing y Círculo Cerrado SA.

Sin embargo, el sector del transporte de pasajeros sufrió una crisis severa en 2001. El Estado nacional congeló las tarifas y, a cambio, proporcionó subsidios que permitieron mantener la actividad a flote. Las empresas de colectivos lideradas por Norberto Milei también recibieron subsidios, pero los montos exactos son inciertos. Según documentos de la Secretaría de Transporte, se pagaron al menos 33 millones de dólares entre 2005 y mediados de 2007.

Los balances presentados por las empresas mostraron una ganancia de 33,6 millones de pesos entre 2003 y 2007, equivalentes a unos 10 millones de dólares. Sin embargo, se desconocen los detalles completos de los subsidios, ya que el Ministerio de Transporte no proporcionó la información solicitada.

Norberto Milei vendió sus acciones en 2006 y continuó trabajando en la empresa hasta 2007. Luego, se dedicó a otras actividades, incluyendo el sector agropecuario.

Además, ayudó a sus hijos: Karina Milei recibió un departamento de 150 metros cuadrados en Vicente López que declaró como «herencia», mientras que Javier Milei compró una camioneta Ford Ecosport 2.0 negra con dinero de su padre. Luego, vendió el vehículo y compró una coupé Peugeot RCZ con dinero propio, según declaró a la Oficina Anticorrupción.

El equipo de investigación contactó al vocero presidencial, pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, el presidente indicó que la consulta periodística abordaba «cosas de hace veinte años y de terceras personas, y los bienes de él están todos declarados correctamente».

La ayuda del kirchnerismo

Durante la presidencia de Néstor Kirchner, el gobierno nacional otorgó subsidios masivos al sector del transporte de colectivos. La empresa Rocaraza SA, vinculada a la familia Milei, recibió más de $13,9 millones entre 2005 y 2007, equivalentes a US$4,5 millones en aquel momento. Esto representó casi el 70% de los ingresos públicos de la empresa.

Además de estos subsidios, la Secretaría de Transporte también otorgó beneficios como el Sistema Integrado de Transporte Automotor (Sistau) y el Régimen de Compensaciones Complementarias (RCC) desde 2006. Estos programas beneficiaron a las líneas 1 a 200 que circulan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El Estado nacional también subsidió el gasoil para los colectivos, lo que significó que las empresas pagaran menos de un tercio de su valor en surtidor. Este apoyo gubernamental fue clave para salvar a muchas empresas del sector, incluyendo a Teniente General Roca SA, que había abierto un concurso de acreedores en 2002. Luego de recibir subsidios, la empresa firmó un acuerdo con sus acreedores en 2005.

La política de subsidios del gobierno kirchnerista hacia el transporte de colectivos fue determinante para el crecimiento de empresas como Rocaraza SA. Sin embargo, también generó sospechas de corrupción y enriquecimiento ilícito, que eventualmente llevaron a la detención del secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

Subsidios sí

A partir de 2003, el Estado aumentó las ayudas a las empresas de transporte de pasajeros. Sin embargo, Norberto Milei, presidente de Rocaraza SA, solicitaría constantemente aumentos en las tarifas o más subsidios. En el último balance que firmó antes de abandonar el sector, Milei argumentó que, aunque el Estado había incrementado los subsidios en un 119%, este aumento no era suficiente para cubrir el aumento en los costos de explotación.

Sin embargo, las cuentas no son tan simples. Las empresas lideradas por Milei recibían subsidios estatales, pero también acumulaban deudas con la AFIP, la Anses y ARBA, incluyendo impuestos no pagados, llegando a deber montos millonarios. En algunos casos, intentaron regularizar estas deudas mediante moratorias y planes de pago. Por ejemplo, Rocaraza SA ingresó en 2005 en moratorias por Ingresos Brutos y el Impuesto a la Radicación de Vehículos.

Las deudas acumuladas por estas empresas llevaron a conflictos legales. La Justicia condenó a Teniente General Roca SA por evasión de impuestos en 2002 y 2003, con una multa de 120.000 pesos (alrededor de 35.000 dólares en ese momento). Los registros de la empresa muestran que estaba bajo moratorias por Ingresos Brutos y Seguridad e Higiene, y había ingresado en un plan de pagos con la AFIP.

Se retira Milei

En 2007, Norberto Milei se retiró como ejecutivo y accionista de Rocaraza SA, una empresa del sector del transporte urbano de pasajeros. Su participación accionaria fue adquirida por tres miembros del Grupo DOTA: Rafael Marino, Miguel Marino y Pascual Guarino. Además, renunció a la presidencia de la empresa, siendo reemplazado por el vicepresidente Germán López.

La última traza de Milei en Rocaraza SA se registró el 23 de octubre de 2007, cuando se cerró el libro de depósito de acciones de la empresa con cuatro accionistas que representaban el 100% del capital social y de los votos. Sin embargo, no se informó sobre el monto exacto que Received por la venta de sus acciones.

Poco antes de su salida, otros nombres comenzaron a emerger en el conglomerado de empresas de colectivos. Transporte Automotores del Plata SA adquirió el 50% de las acciones de Rocaraza SA, y luego se las vendió a Transportes Larrazábal CISA. Más tarde, surgió Transporte Lope de Vega, una empresa utilizada por el gigante DOTA para tomar el control indirecto.

Finalmente, las acciones que alguna vez pertenecieron a Milei terminaron bajo el control de los hermanos Faijá, dueños de DOTA. Considerados como hombres duros en el sector del transporte, llegaron a crear su propia cámara empresarial para evitar acuerdos salariales y laborales con otros empresarios. Ajustado por inflación, el capital de DOTA asciende a más de $2104 millones a octubre de 2023.

 

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