Un hallazgo a 116 años luz de la Tierra desafía las leyes de la astronomía. Un equipo de investigadores, utilizando la potencia combinada de los telescopios de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), ha detectado un sistema exoplanetario que podría obligar a los científicos a reescribir las teorías actuales sobre la formación de los planetas.
Este sistema solar, cuya existencia rompe con los modelos establecidos, se ha convertido en el nuevo foco de estudio para entender cómo nacen los mundos en el universo profundo.
Cuatro planetas orbitan alrededor de LHS 1903 —una enana roja, el tipo de estrella más común del universo— y están dispuestos en una secuencia peculiar. El planeta más interno es rocoso, mientras que los dos siguientes son gaseosos e, inesperadamente, el planeta más externo también es rocoso.
Esta disposición contradice un patrón comúnmente observado en la galaxia y en nuestro propio sistema solar, donde los planetas rocosos (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) orbitan más cerca del sol y los gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) están más lejos.
El Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito de la NASA, o TESS, fue lanzado en 2018 para encontrar nuevos planetas que orbitan otras estrellas.










