Todo síntoma o enfermedad es un mensaje, un llamado de atención.
Podemos atenderlo, hacernos los distraídos, o aún mas, taparnos los oídos.
Pero, es necesario saber, que ese síntoma es una respuesta biológica que nuestro organismo da como solución de adaptación a un hecho exterior absolutamente preciso y localizable.
Y, para hallarlo, es fundamental conocer que nuestro cerebro no establece diferencia entre un hecho real y uno imaginario. Entre algo que se ve, se oye, se vive y algo que se piensa o imagina. La emoción es la misma.
Encontrar ese momento es determinante para la sanación.
La biodescodificación nos permite acercarnos a nuestro inconsciente y encontrar ese instante.










