La investigación por las cámaras ocultas instaladas en un complejo de alquileres de la ciudad de La Rioja sumó un nuevo testimonio que revela la gravedad del caso y el impacto emocional en las víctimas.
Fiama, una de las jóvenes afectadas, confirmó que este miércoles recibieron la notificación policial sobre la medida que prohíbe al denunciado acercarse a ellas. “Nos avisaron formalmente y nos dijeron que tiene una restricción para acercarse. Por ahora, eso es todo lo que nos informaron”, explicó.
El caso salió a la luz luego de que una de sus compañeras encontrara una cámara escondida junto a una memoria repleta de archivos. “Mi compañera descubrió más de 4.000 videos”, relató la joven, señalando que los dispositivos estaban instalados en zonas íntimas: “Las cámaras estaban dentro de la habitación y apuntaban directamente a la cama”.
Fiama remarcó que no existía ningún tipo de vínculo personal con el acusado más allá del contrato de alquiler. “Solo teníamos una relación entre locador y locatarias. Él es muy conocido en La Rioja porque construye departamentos”, indicó.
El principal temor de las víctimas es el posible destino del material grabado. “Tenemos miedo de que haya vendido nuestros videos”, expresó la joven, ante la sospecha de que las imágenes podrían haber sido difundidas o comercializadas.
Durante los allanamientos, los investigadores secuestraron diversos dispositivos tecnológicos que actualmente están siendo analizados. Las jóvenes abandonaron de inmediato el departamento al descubrir el espionaje: “Ese mismo día nos fuimos. Una se fue con una amiga, otra con familiares en el interior y yo pude ir a un lugar seguro acá en la ciudad”.
La causa continúa avanzando con múltiples denuncias ya radicadas, mientras la Justicia evalúa nuevas medidas y aún no formaliza imputaciones.









