Tras las denuncias públicas por la muerte de Simón, la institución emitió un comunicado oficial donde asegura haber puesto toda la información a disposición de la Justicia y ordenó la revisión integral de sus protocolos de atención.
A través de un comunicado institucional, el Hospital de la Madre y el Niño se pronunció respecto al fallecimiento del recién nacido, un hecho que tomó estado público en las últimas horas. Desde el nosocomio expresaron, en primera instancia, su “profundo acompañamiento y respeto hacia la familia en este momento de dolor”.
Ante la gravedad de los hechos denunciados, las autoridades del hospital informaron que ya se encuentran colaborando con los organismos pertinentes. Según detallaron, la institución “ha puesto a disposición de la Justicia toda la información necesaria para contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido”.
En sintonía con la causa judicial, el hospital decidió avanzar de manera interna para determinar responsabilidades. Se inició una investigación administrativa con el objetivo de revisar exhaustivamente las circunstancias que rodearon el caso.
Por el momento, desde la dirección del centro de salud consideran “prudente evitar declaraciones adicionales”. El objetivo de este silencio oficial es no interferir con el desarrollo de la investigación judicial que se encuentra en curso.
No obstante, aclararon que la institución mantiene abierta la disposición para “recibir y escuchar a la familia cuando lo consideren oportuno”. Este canal de diálogo busca brindar un espacio de contención en medio del proceso legal.
EL CASO
El abogado de la familia, Sergio Gómez, cuestionó la falta de medidas del Ministerio de Salud y del Hospital de la Madre y el Niño tras la muerte del bebé. Advirtió que los profesionales implicados siguen en sus funciones y que la causa cuenta con más de 300 fojas de prueba.
La madre del pequeño Simón detalló las presuntas irregularidades y maltratos sufridos en el Hospital de la Madre y el Niño durante el trabajo de parto que terminó con la muerte de su bebé.
Brindó un crudo testimonio sobre las horas previas al deceso, acompañada por su pareja y el abogado Sergio Gómez. Según su relato, a pesar de manifestar en reiteradas oportunidades que no podía continuar con el esfuerzo físico, la respuesta del personal médico fue que no tenían “autorización de arriba” para realizar una cesárea.
La mujer describió que el proceso se tornó crítico cuando una profesional de nombre Vanina le rompió la bolsa con una tijera. Posteriormente, intervino el doctor Héctor Díaz Paz, quien, según la denunciante, introdujo su mano mientras el bebé ya se encontraba encajado. La madre manifestó haber sentido cómo “se abrían sus partes” ante la intervención del médico.
Durante el trabajo de parto, que se extendió desde las 6 hasta las 10 de la mañana, la mujer denunció haber recibido maltratos verbales. Según sus palabras, el personal le gritaba que “no sabía pujar” y el doctor Díaz Paz le habría recriminado que “toda mujer puede”, sin mostrar empatía a pesar de las dificultades evidentes que presentaba el cuadro.
Uno de los momentos más graves descritos por la madre fue cuando el facultativo, a quien describió como un hombre de gran contextura física, se subió sobre ella para apretarle la panza y empujar al bebé. Además, relató que el personal utilizó una sábana para realizar un “torniquete” en su abdomen mientras intentaban forzar el nacimiento.
La situación física de la mujer se deterioró rápidamente: “Me pusieron oxígeno y me querían volver a canalizar, y me reventaron las venas. Me desvanecí y sentía que mi cuerpo ya no estaba”, expresó. En ese estado de desesperación, llegó incluso a pedirle perdón a su pareja por no poder aguantar más el dolor y el esfuerzo.
Finalmente, se procedió a realizar la cesárea, aunque la madre señaló que el bebé ya estaba encajado en la parte baja. Al nacer, Simón presentaba la cabeza hinchada y la piel arrugada, indicios de que habría superado las 41 semanas de gestación. Pese a que el embarazo había sido sano y controlado, el niño nació sin vida.
La mujer recordó con dolor que, mientras los médicos realizaban maniobras de reanimación durante 15 minutos al lado suyo, ella nunca perdió la conciencia y atinó a cantar alabanzas. “Fue un bebé muy soñado”, lamentó, remarcando que tanto ella como su pareja mantenían la fe y oraban todas las noches por su hijo.