La reconstrucción de las horas en que la niña estuvo desaparecida abre interrogantes que aún no tienen respuesta y mantiene en vilo a la investigación judicial. Mientras tanto, el impacto emocional del caso atraviesa a la comunidad y expone la dimensión colectiva que tomó la búsqueda
La imagen que durante más de 20 horas desveló a Cosquín y a todo Córdoba, tuvo, finalmente, un desenlace que nadie se animaba a asegurar pero todos esperaban: Esmeralda, la niña de apenas 2 años que había desaparecido el miércoles por la tarde, fue encontrada con vida, caminando entre los pastizales de un descampado a pocos metros de su casa. El hallazgo, confirmado pasado el mediodía del jueves, abrió paso al alivio, pero también a una investigación que recién comienza.
La fiscal de instrucción, Silvana Pen, fue la encargada de poner en palabras lo que hasta entonces era pura tensión. “Lo más importante es que la encontramos y está perfecta”, sostuvo en conferencia de prensa, aunque de inmediato marcó el tono de prudencia que atraviesa la causa: “No podemos afirmar nada porque sería imprudente cuando todavía no hemos tomado toda la prueba”.
La niña fue ubicada a unos 500 metros de su vivienda, en un terreno con vegetación tupida y a unos 300 metros del río. Según detalló la funcionaria judicial, fueron efectivos de un escuadrón motorizado quienes la vieron salir por sus propios medios desde los pastizales. “Venía caminando… fue una cuestión instantánea, nos fundimos en un abrazo”, relató Pen, en una escena que resume la intensidad de las horas previas.
El examen médico determinó que Esmeralda se encontraba en buen estado general. Presentaba “raspaduras en las piernitas y en la ceja”, compatibles con el entorno en el que fue hallada, y un cuadro de estrés lógico por la situación. No requirió internación, aunque permaneció en observación junto a su madre y su padre en el Hospital Domingo Funes.
Pero mientras la familia intenta asimilar lo ocurrido, la causa judicial avanza en múltiples direcciones. La fiscal confirmó que no hay personas detenidas ni demoradas, aunque sí se desplegó una serie de medidas probatorias clave: se secuestraron 11 teléfonos celulares y se analizan registros de cámaras de seguridad públicas y privadas, así como datos de antenas telefónicas.
Además, una de las líneas de investigación incluyó allanamientos vinculados a un circo que había estado instalado en la zona. “Se secuestraron vehículos, es una línea de investigación, no está confirmada ni descartada”, explicó Pen, sin avalar hipótesis pero tampoco descartarlas.
La causa se encuentra bajo secreto de sumario y, como reiteró la fiscal, “todas las líneas investigativas siguen abiertas”. Incluso se intenta determinar si la niña pudo haber llegado por sus propios medios hasta el lugar donde fue encontrada o si intervino un tercero, una respuesta que todavía no tiene confirmación.
Tampoco hubo, durante la búsqueda, llamados extorsivos ni pedidos de rescate, un dato que refuerza la complejidad del caso.









