El FBI creía que el menor había sido secuestrado por un progenitor trans para potencialmente someterlo a una operación de transición de género, según los expedientes judiciales.
Los aficionados a la aviación fueron los primeros en dar la voz de alarma: un avión del Departamento de Justicia estadounidense realizaba un extraño trayecto directo de Virginia a Cuba, lo que instantáneamente impulsó rumores en internet sobre su misión.
¿El Boeing 757 llevaba a un enviado diplomático secreto? ¿Era una señal de un cambio en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos? ¿O parte de una ofensiva más agresiva del gobierno de Donald Trump contra La Habana?
La respuesta estaba en una denuncia federal presentada días antes en un tribunal de Utah: el avión formaba parte de una misión inusual del FBI para recuperar a un niño estadounidense de 10 años de edad, que el FBI creía que había sido secuestrado por una madre trans y su pareja para someterlo potencialmente a una cirugía de transición de género, según los archivos del tribunal federal.
El avión aterrizó en Cuba para recuperar al niño, según un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato para describir una misión delicada.
Dos mujeres del condado de Cache, Utah, Rose y Blue Inessa-Ethington, fueron detenidas por el FBI y ahora se enfrentan a cargos federales de secuestro, según los documentos presentados. Rose, una de las progenitoras biológicas del niño, comparte la custodia con la madre biológica del niño, identificada solo como “LB” en los documentos. Rose pasó a ser mujer tras el nacimiento del niño, según sus familiares.
Las acusaciones contra las dos mujeres se detallan en una declaración jurada presentada por una agente especial del FBI, Jennifer Waterfield, ante un tribunal federal de Utah la semana pasada. En la declaración, el FBI describió una elaborada trama de secuestro que involucraba varios países y 10.000 dólares en efectivo. Los agentes creen que las dos mujeres engañaron a la madre biológica del niño con un falso viaje de acampada a Canadá antes de dirigirse a México y huir a Cuba, según los documentos presentados.
Los abogados y expertos que han trabajado en casos de secuestro parental, que suelen ser complejos, sobre todo cuando uno de los progenitores viaja con el niño al extranjero, dijeron que era muy poco habitual que el FBI enviara un enorme avión propiedad del gobierno fuera del país para un caso como este.
“Es extraño, muy inusual”, dijo Jay Groob, presidente de American Investigative Services, empresa que ayuda a clientes en casos de custodia y recuperación de menores. “Nunca había oído que ocurriera”.









