Este 15 de noviembre se cumplen siete años de la desaparición del submarino ARA San Juan en aguas del océano Atlántico Sur, que era tripulado por 44 submarinistas.
En este día, se homenajea a estos héroes y a las familias que jamás perdieron la determinación y el coraje de seguir empujando el rumbo de la investigación judicial sobre los responsables de 44 muertes evitables.
Se registra un 15 de noviembre del 2017 el último contacto con el submarino ARA San Juan cuando navegaba desde la base naval de Ushuaia hacia la de Mar del Plata con 44 tripulantes a bordo en una misión de rutina.
Un año y dos días después de su desaparición, luego de una intensa búsqueda con la ayuda de varios países, la nave fue hallada hundida a unos 900 metros de profundidad en el mar argentino.
El informe final de la comisión bicameral que investigó el hundimiento del submarino ARA San Juan determinó que la causa fue el ingreso de agua en la nave, lo que provocó un cortocircuito en las baterías. Las conclusiones apuntan a que «la avería fue subestimada por toda la cadena de mando».
Las conclusiones del informe sobre el hundimiento del submarino ARA San Juan:
El 14 de noviembre de 2017, a las 23:42 el submarino SAN JUAN reportó una avería producida por el ingreso de agua de mar al sistema de ventilación, la cual originó un principio de incendio en el balcón de barras de baterías del tanque de baterías Nro. 3. En cumplimiento de los roles de emergencia salió a superficie, continuando su navegación con circuito dividido, esto es, sólo con sus baterías de popa y ventilando.
El 15 de noviembre a 07.19 Hs. se recibió la última comunicación del submarino. Informó que la situación había sido controlada, que estaba navegando en inmersión en plano de periscopio y tenía la intención de bajar hasta los 40 Mts. para poder ingresar al tanque de baterías N°3, evaluar los daños y reconectar.
El incendio en los tanques de baterías de los submarinos son accidentes muy graves, son sumamente difíciles de extinguir y obligan en todos los casos que el submarino se mantenga en la superficie. Esta avería fue subestimada por toda la cadena de comando.
El submarino contaba con dos sistemas de detección de hidrógeno. Tanto el original como el instalado en la Reparación de Media Vida estaban en servicio, aunque las escalas de los equipos de medición eran diferentes y no estaban compatibilizadas. El submarino San Juan informó en su navegación de julio de 2017, valores de concentración de Hidrógeno, muy superiores a los admitidos por los protocolos de seguridad conforme al equipo original, por lo que se estima fueron tomadas en base al nuevo equipo. No existen constancias que el personal submarinista estuviera instruido en el empleo del último equipo instalado.
El submarino presentaba una serie de deficiencias técnicas que dificultaban su empleo como plataforma de combate, pero no limitaban su navegación u operación en inmersión con seguridad hasta la limitación de profundidad fijada en 100 metros. El índice de calificación de material (ICEM) era de 4,25 sobre 5.
La tripulación contaba con la cantidad de días de navegación suficientes para considerar que su adiestramiento se encontraba en un nivel calificado entre mínimo y aceptable. no obstante, su experiencia había sido discontinua, producto de la falta de días de navegación en años anteriores.
No existen indicios, ni evidencias que la Reparación de Media Vida hubiera sido causa de la pérdida del submarino, ni que alguna deficiencia en la misma hubiera podido impedir la resolución de la emergencia.
En esta fecha tan especial, desde Radio Libertad, saludamos a todos los miembros de la Armada Argentina y ratificamos el compromiso de acompañamiento a los familiares de las víctimas en su reclamo de Justicia.
Memoria y honor para nuestros 44 héroes, que continúan en patrulla eterna.










