En 1977, en plena dictadura militar argentina, doce mujeres se reunieron por primera vez con una convicción que desbordaba el dolor: buscar a sus nietos, nacidos en cautiverio y apropiados ilegalmente. Ya no se trataba solo de exigir justicia por sus hijos desaparecidos, sino de abrazar una nueva dimensión de la lucha: el derecho a la identidad.
Entre esas primeras voces estuvieron María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani y Alicia “Licha” de la Cuadra, quienes, junto a otras abuelas, comenzaron a tejer una red de amor, memoria y resistencia que hoy sigue creciendo. Con una valentía que desafió el silencio impuesto, fundaron Abuelas de Plaza de Mayo, organización que desde entonces ha recuperado 132 nietos y continúa la búsqueda con la misma ternura y firmeza del primer día.
En 2004, el Congreso Nacional reconoció el 22 de octubre como el Día Nacional del Derecho a la Identidad, homenajeando no solo a quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado, sino también a quienes transformaron el dolor en acción colectiva.
Ésta fecha nos invita a mirar hacia atrás con respeto, y hacia adelante con compromiso. Porque cada nieto restituido es una historia que vuelve a su cauce, una verdad que se abraza, una identidad que se reencuentra.









