PÉRDIDA DE LA AUDICIÓN: UN PROBLEMA COMÚN EN LOS ADULTOS MAYORES

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La pérdida de la audición (problemas para oír o escuchar) es un problema de salud causado por ruidos fuertes, envejecimiento y otros problemas de salud, y variaciones en los genes. Alrededor de una de cada tres personas mayores tienen problemas para oír. Las probabilidades aumentan con la edad.

Las personas con pérdida de la audición tienen dificultades para tener conversaciones con amigos y familiares. También pueden tener problemas para entender lo que les dice el médico, oír alertas de emergencia el timbre y alarmas.

En el programa ECO DE JUBILADOS por RADIO LIBERTAD, se mantuvo una entrevista telefónica con la Licenciada Stella Maris Sorondo, Fonoudióloga especialista en Personas Mayores, para abordar las necesidades de las personas mayores, en cuanto al cuidado de las funciones del aparato auditivo, en beneficio de un envejecimiento activo, saludable y productivo.

La licenciada, especialista en gerontología y creadora del programa PromacSen, señaló que los estudios realizados, demuestran que las pérdidas de audición en los mayores no son tenidas en cuenta. La desinformación y la no prevención existentes, interfieren negativamente en una sociedad que debe ser para todas las edades, en donde además la inclusión se ve amenazada sobre todo en aquellos que menos tienen.

Algunas personas no quieren admitir que tienen problemas para oír. Pero si no se tratan, estos problemas pueden empeorar.

La pérdida de audición en adultos mayores, conocida médicamente como presbiacusia cuando está relacionada con la edad, es una disminución gradual de la capacidad auditiva que afecta a cerca de uno de cada tres mayores de 65 años.

Síntomas comunes

Dificultad en conversaciones: Problemas para entender lo que dicen los demás, en especial si hay ruido de fondo.

Volumen alto: Necesidad de subir el volumen de la televisión o la radio más de lo habitual.

Repetición frecuente: Pedir constantemente a las personas que repiten sus palabras.

Zumbidos: Presencia de pitidos o tinnitus en los oídos.

Sonidos agudos: Dificultad para distinguir timbres de teléfono o voces de niños.

Causas principales

Envejecimiento natural: Desgaste de las células ciliadas del oído interno (cóclea).

Exposición al ruido: Daño acumulado por ruidos fuertes a lo largo de la vida laboral o cotidiana.

Factores de salud: Enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes, que alteran la circulación y afectan el oído.

Ototoxicidad: Uso prolongado de ciertos medicamentos que dañan el sistema auditivo.

Obstrucciones: Acumulación excesiva de cerumen en el conducto auditivo.

Consecuencias en la salud

Aislamiento social: La frustración al comunicarse suele llevar a la tristeza y la soledad.

Riesgo de caídas: La falta de audición altera el equilibrio y aumenta las probabilidades de accidentes.

Deterioro cognitivo: El esfuerzo mental extra para procesar los sonidos se relaciona con un mayor riesgo de demencia y Alzheimer.

Diagnóstico y soluciones

Evaluación médica: Un otorrinolaringólogo debe realizar una otoscopia y una audiometría para medir el grado exacto de la pérdida.

Uso de audífonos: Los dispositivos de amplificación y prótesis auditivas mejoran de forma significativa la cantidad y calidad del sonido percibido.

Apoyo y adaptación: La paciencia y el acompañamiento familiar son claves para que el adulto mayor acepte el tratamiento y recupere su bienestar.

 

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