Hoy el país se volvió a hacer escuchar, volvimos a mostrar al gobierno nacional que las universidades públicas son un derecho conquistado por millones de personas que pasaron por sus aulas, terminaron sus carreras con sacrificio y esfuerzo, y que hoy trabajan todos los días, haciendo crecer a nuestro país.
La educación gratuita es uno de los más grandes orgullos argentinos y la garantía de la movilidad social ascendente que tanto necesitamos.
El incumplimiento de la Ley de financiamiento universitario no es solamente un delito, sino el abandono y la discriminación hacia millones de estudiantes persiguen sus sueños, y necesitan educación de calidad, y de miles de docentes universitarios que se ven obligados a realizar trabajos fuera de su campo de estudio para poder cubrir sus necesidades básicas, dejando de lado sus tareas de docencia.
Este modelo de exclusión busca cerrar aún más las puertas del crecimiento y el desarrollo, y como sociedad tenemos la obligación de hacernos escuchar y defender el derecho de todos y de tener la universidad pública, gratuita y de calidad que nuestro país necesita.









