ARGENTINA SE ACOSTUMBRÓ A SER CAMPEÓN: EN UNA FINAL QUE TUVO TODO, LE GANÓ A COLOMBIA Y ES OTRA VEZ EL REY DE AMÉRICA

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Con gol de Lautaro Martínez en el segundo tiempo de la prórroga, la selección venció 1 a 0 en un partido en el que Messi salió lesionado; fue la despedida soñada para Ángel Di María

El hielo en el tobillo, las lágrimas como pocas veces corriendo por su rostro. El dolor de Lionel Messi, transmitido al mundo, es el dolor del planeta fútbol. Impotencia, el alma rota; el físico, autoritario, le dio la orden: “No más”. Fue acaso el símbolo de una final intrincada, áspera, enrevesada, ya desde una previa escandalosa.

Y por otro lado, las lágrimas del hombre que dijo adiós, el héroe de tantas finales, el castigado y hoy redimido: Ángel Di María. Fue la noche de las lágrimas y la noche de otra copa gloriosa para la Argentina, en el ciclo más exitoso de su historia. Argentina bicampeón de la Copa América, dueño del continente y del mundo. Con un 1 a 0 en la prórroga que sirvió para derribar a una selección Colombia de gran dureza. La mística de este grupo salió a flote y hoy disfruta del bicampeonato.

El desmadre organizativo empañó lo que se presumía un partido espectacular, con los dos mejores equipos de la Copa.

Lionel Scaloni siempre tiene algo para sorprender. Esta vez lo hizo –de alguna manera- al repetir la alineación del partido anterior. De entrada, salió con todo Argentina, con la intención de asfixiar a Colombia. Messi condujo, Montiel se proyectó y su centro no pudo ser agarrado de lleno por Julián.

El golpe final para Messi fue a los 19 minutos. Esos 19 minutos que estuvo de más, porque él ya sabía que la jugada del final del primer tiempo ya lo había sacado de partido. Messi salió de la cancha, como nunca, el líder que nunca quiere salir no dio más y pidió el cambio. Y se puso a llorar en el banco de suplentes, ese lugar no es para él. Ello obligó a un cambio de esquema, un 4-3-3 claro de Scaloni: entró Nico González como extremo izquierdo y Di María se fue a la otra punta. Segunda baja: Montiel, que estaba haciendo una buena tarea, también salió golpeado.

Pero así y todo, sin el líder dentro de la cancha, Argentina tuvo ocasiones. Nico González terminó en la red un pase atrás de Tagliafico, pero lateral estaba fuera de juego. Nico entró rápido y activo. Tuvo un cabezazo que pasó muy cerca luego de un centro preciso de Di María.

A Colombia se le apagaron los generadores (James, Ríos) y solo la falta de puntería y decisión de Argentina llevó las cosas a la prórroga. Lorenzo mandó a Juanfer por James y Scaloni pateó el tablero con Paredes, Lo Celso y Lautaro a la cancha.

A partir de entonces, no se jugó más. Hubo peleas, discusiones y hasta el tributo en plena cancha a Ángel Di María, que se fue bañado en abrazos y ovación.

Fue la noche de las lágrimas. Las de impotencia del mejor de todos y las de emoción del socio que dijo adiós para siempre. Argentina, en un contexto difícil, enrevesado y tóxico, sacó la chapa de campeón inexpugnable. Cuando la cosa venía mal, apareció la selección más ganadora de todos los tiempos.

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