El intendente de la capital riojana aseguró que la medida representa el compromiso del municipio con la igualdad, la inclusión y el respeto a la diversidad. La decisión reavivó el debate y generó posturas enfrentadas.
En el marco del Día Internacional del Orgullo, el intendente de La Rioja, Armando Molina, defendió el izamiento de la bandera LGBTIQ+ en la explanada del municipio. Sostuvo que el gesto simboliza el compromiso de la ciudad con la igualdad, la inclusión y los derechos de todas las personas.
La decisión fue interpretada también como un posicionamiento político frente a las políticas impulsadas por el Gobierno nacional. Sin embargo, el acto despertó una fuerte polémica en la provincia.
Mientras algunos respaldaron la iniciativa como una muestra de diversidad, otros cuestionaron que en los mástiles oficiales únicamente debería izarse la bandera argentina, lo que abrió un intenso debate entre vecinos y dirigentes.









