Antes de la reunión con Donald Trump, Lula Da Silva volvió a plantear la posibilidad de uso de otras monedas para el comercio exterior
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió la posibilidad de que Brasil puedan llegar a un acuerdo comercial con India sin depender del dólar.
Señaló en ese sentido que no es necesario que un acuerdo comercial entre Brasil e India tenga que hacerse en dólares americanos.
«Defiendo que podamos usar nuestras propias monedas. ¿Es difícil? Sí, pero podemos intentarlo. Nadie tiene que depender del dólar», sostuvo el mandatario durante una entrevista concedida al India Times.
Las declaraciones fueron en el contexto del encuentro que mantuvo con el presidente de India, Narenda Modi, país además con el que comparte la integración en el grupo BRICS.
Según planteó el brasileño, aunque el dólar sea la gran referencia del comercio internacional, los países deben pensar en lo que es más beneficioso para sus economías.
«No es una fantasía, no es algo que podamos hacer de la noche a la mañana, pero es algo que tenemos que empezar a pensar. ¿Necesitamos usar el dólar? Esa es la cuestión que tiene que responderse», afirmó Lula.
Dejó claro que su interés por negociar al margen del dólar no se limita a la India sino que debería poder extenderse a otros países. «Lo que queremos ver es si es posible negociar con China con nuestras propias monedas o si es posible negociar con Europa usando monedas europeas».
Agregó que «si nuestros bancos centrales, nuestras reservas federales y nuestros ministerios de Economía entienden que eso es posible y puede representar ventajas para nuestros países, deberíamos empezar a ponerlo en práctica para ver si funciona».
Lula ya había señalado que la posibilidad de comercializar y llegar a acuerdos al margen del dólar es una de las prioridades de su política externa.
Ese fue, de hecho, uno de los asuntos centrales promovidos por la presidencia brasileña del BRICS (bloque conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) a lo largo de todo el 2025. La idea es rechazada por el gobierno de Estados Unidos, que teme que le dólar pierda su hegemonía del dólar.