ROBERTO VALLE: VA A SER UN VERANO COMPLICADO

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“No se tiene registro de tan poco caudal de agua desde que se inauguró el Dique Los Sauces. El que viene, va a ser un verano complicado. Estamos consumiendo más agua de lo que la naturaleza recarga en las cuencas», remarcó el Ingeniero Roberto Valle, Gerente de Aguas Riojanas, durante un reportaje en Nueva Época

¿Alguna vez se han preguntado de dónde y cómo viene el agua que utilizamos en nuestro día a día tanto para beber como para asearnos, limpiar, cocinar, regar, etc.…?

Nuestra agua proviene del deshielo y de los ríos, es embalsada en nuestros 10 Diques (Anzulón, Chañarmuyo, Chuquis, El Cisco, El Embalse lateral de Villa Unión, La Aguadita, Dique Los Sauces, el Dique de Olta y los dos de Pinchas).

Otra fuente de agua son las perforaciones subterráneas a través de hidro-bombas que llegan a las napas que están entre los 60 y los más de 300 metros de profundidad con uso de energía eléctrica para su funcionamiento. Ambas requieren una gran obra de ingeniería para obtenerla y luego disminuir su salinidad, purificarla y potabilizarla para que no sea nociva para los consumidores. Esta fase se hace en grandes tanques contenedores y luego es distribuida en las redes domiciliarias a través de cañerías subterráneas. Es un  largo camino de este líquido indispensable desde que es captado de su fuente hasta que llega al consumidor.

En promedio, en nuestra provincia el 70% proviene de perforaciones que por el agotamiento de las napas cada vez tienen que hacerse a más profundidad y en diferentes lugares. A nadie le es ajeno la carencia hídrica, la necesidad de lluvias, la baja del nivel de los embalses y la necesidad creciente del agua como un bien y un derecho de las personas. Por eso mismo se impone un cuidado especial en su uso.

El agua que abastece a la Capital proviene de varias fuentes: El dique Los Sauces, el sistema de obtención subterránea (perforaciones) y una fuente subálvea (debajo de un río o arroyo) correspondiente al acueducto Sanagasta. El agua del Dique Los Sauces es potabilizada y distribuida en la zona del centro de la ciudad. El acueducto Sanagasta -La Rioja abastece la zona oeste. En el resto de la ciudad existen distribuidas 60 perforaciones que proporcionan el agua de cada zona.

La población de Chamical se abastece con la obtención de agua del dique La Aguadita, también de sistemas de perforación subterránea y Tomas de vertientes de acueducto Santa Bárbara- Chamical.

La población de Olta y Loma Blanca abastece su sistema de agua potable con la fuente superficial del Dique Olta, ubicado a 5 km. de la ciudad cabecera.

En la región de los Llanos sur el Dique Anzulón ubicado en el Dpto. Gral. Ortiz de Ocampo, es el espejo de agua  más grande de la provincia de La Rioja construido  en 1937 e inaugurado diez años después cuyo afluente principal es el rio Anzulón. La obra junto a las  perforaciones en el lugar abastece a las localidades de Milagro, Catuna y Colonia Ortiz de Ocampo, entre  otras, a las que el agua llega por medio de canales y acueductos atravesando 40 km.

La provincia tiene 385.000 habitantes, si multiplicamos esa cifra por los 900 litros diarios que cada uno usa se da un total de consumo de 346 millones 500 mil litros por día y sólo para dimensionar el volumen comparémoslo con los tanques de agua de una casa de familia que tiene 1000 litros, serían 346.500 tanques que puestos uno al lado del otro ocupan casi 35 kilómetros. Todo eso cada día del año.

Si bien el agua es un recurso indispensable debemos distinguir entre el uso y el derroche. Son ejemplos prácticos cuando abrimos la canilla para lavarnos las manos y mientras usamos el jabón el agua sigue corriendo, los goteos en las canillas e inodoros, el deshecho del agua de los aires acondicionados en las veredas. Más allá de las responsabilidades de las autoridades cada uno debe hacerse cargo que el agua no es un recurso renovable, que el agua dulce es un bien escaso a nivel mundial y lo que cada uno usa de más se lo quita a otro.

En lugar de consumo debemos hablar de uso del agua. Sin agua no habría vida, ni centros urbanos, ni productividad agrícola, forestal o ganadera. Debe ser cuidada con el esmero y la atención que merece. Desperdiciarlo o contaminarlo ha sido un error que continúa repitiéndose también en nuestros días y es signo de falta de consideración del prójimo y sobre todo de las generaciones futuras.

El agua en el mundo, no sólo en La Rioja, es un tesoro.

 

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